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Información obtenida de una conversación con un práctico, hoy retirado, D. Carlos Fumero Benítez-Dávila y del que podemos publicar algunas fotos que nos ha enviado la colaboradora Dª. Eileen González Gómez, LA DAMA DE  NUESTRO PUERTO y la maniobra del ANAGA P. Nos comentaba que un PRÁCTICO es un profesional de la Marina Mercante, con la titulación de capitán, que ha estado mandado en buques de mayor de 1.000 toneladas y con un periodo de tiempo embarcado; indicar que antes se exigía unos cinco años pero la normativa ha cambiado, y se ha reducido el tiempo. La función principal del PRÁCTICO es la de ser un asesor del capitán del barco que viene a puerto, indicándoles las rutas a seguir, pues posee los conocimientos del puerto, sabe las condiciones meteorológicas, calados, balizamientos, etc, es decir, ayudar en las maniobras de atraques, desatraques o fondeos del barco; siempre garantizando la seguridad del barco y las personas que viajan en él.

Salvo aquellos capitanes que vienen varias veces al día, tipo los ferris insulares, que ya conocen bien el puerto, se les permite el atraque, con la exención del PRÁCTICO; hay que pensar que, por lo general, un barco puede visitar en varios días, 8 ó 9 puertos y sería difícil conocerlos todos a la perfección o recordarlos; para eso está la figura del PRÁCTICO, la de asesorar. Esto se incrementa más, cuando llega un capitán por primera vez a nuestros puertos. Y el que esté a bordo, no exime de la responsabilidad al capitán del barco, que sigue mandando en el mismo, llevándose por el asesoramiento del PRÁCTICO de turno, aunque esta responsabilidad cambia según los países, pues en algunos es el práctico el que toma el mando”.

La profesión de PRÁCTICO es muy desconocida para el gran público. La gente no sabe lo que realmente hacen, creemos que sólo es ir en una barquita y dirigir la maniobra de atraque, no, cuando hay mal tiempo, pues se va dirigiendo hasta que ya se entra en el barco, también en un fondeo de mala mar, se puede dar un fondeo asistido, con la autorización de Capitanía Marítima,  pero en un porcentaje casi del cien por cien, el PRACTICO sube al barco y realiza sus asesoramientos correspondientes. No son como los controladores de los aviones, estos están en una torre, sentados en su ordenador, no tiene que subir al avión, su labor es esencial, tienen que subir a bordo, con la peligrosidad que conlleva, se juegan el físico, luego están en la obligación de indicar las irregularidades que han podido observar en el barco.

Por otro lado, se piensa que los prácticos son empleados de la Autoridad Portuaria, pues no, el servicio de practicaje es de titularidad de la Autoridad Portuaria, pero mediante concurso de concesión, por diez años, o lo establecido, constituyéndose en Empresa, antiguamente como Corporación, por ley son Sociedades Profesionales, cumpliendo una serie de requisitos y condiciones; luego hay que tener una serie de medios humanos y materiales, además de los conocimientos técnicos. Son autónomos en cuanto a Hacienda y trabajadores dependientes de cara a la Seguridad Social. En resumen, se aprueban una tarifas consensuadas, motivadas por la Autoridad Portuaria, de asistencia y asesoramiento de los PRÁCTICOS, son unas tarifas máximas, que luego se pueden rebajar, bonificar, etc., y con ellas, tienes que hacer frente a los gastos de personal, material, administrativos, seguridad social, inversiones, préstamos, reservas estatutarias, etc., que tiene la empresa que hacer frente.

BASE DE LOS PRÁCTICOS EN EL MUELLE DE RIBERA

Con el volumen de tráfico que tengas, una vez hayas liquidado esas obligaciones de gastos que tienes, es cuando empiezas a percibir tu salario, es decir, que se depende del volumen de tráfico que haya, así si, por ejemplo vinieran 1.000 barcos al mes, a cien euros por barco, facturaríamos en bruto 100.000 €, después de liquidar los gastos y demás, quedarían unos 30.000 €, a repartir entre todos los prácticos y resultaría una nómina bastante aceptable, pero el mes que te vienen 100 barcos, ese mes es ruinoso, porque los gastos siguen siendo los mismos, Los PRÁCTICOS no tienen comerciales a los que vayan a buscar clientes, "los barcos que llegan, son los que hay en la programación", se deben a los consignatarios, a la dirección comercial del puerto. Los controladores aéreos, tienen su sueldo, no tienen que hacer frente a gasto alguno, que no sean sus particulares.

ANTIGUA CASA DE LOS PRÁCTICOS, ACONDICONADA PARA UN FUTURO MUSEO

Capitanía Marítima, como órgano responsable principal provincial y la Torre de Control Marítimo, son quienes se encargan de todo el movimiento, hasta unas tres millas de la costa, o más, controlan los barcos que pasan, los que  navegan entre islas, los que marchan y los que vienen; tienen que saber en todo momento, los productos que transportan, si los hay peligrosos o contaminantes, las personas que viajan en ellos etc. Después, dentro de las tres millas, que es lo que se consideran “aguas portuarias”, ahí la responsabilidad y el gobierno es del Centro de Control y Seguridad de la Autoridad Portuaria hasta que llega a puerto, especialmente, desde que el PRÁCTICO embarca, ya con los movimientos de atraque y desatraque, manteniéndose siempre la comunicación necesaria con Control Marítimo, en cuanto al tráfico.

MONUMENTO A LOS PRÁCTICOS, EN EL  MUELLE NORTE

Hay muchos riesgos, durante las labores de los PRACTICOS, y destaca que la peor situación que vivió, fue en una maniobra de salida de un barco de Trasmediterránea, era el GALICIA, con otro compañero PRACTICO, ya de regreso en el bote, pues iban a otra maniobra y avisó desde el control, para la ayuda de un remolcador, el barco sale, metió todo el timón, emprendió la marcha, y se acuesta sobre la falúa del PRÁCTICO y acaba hundiéndola, con todos a bordo; salieron a flote, incluso el patrón de la falúa fallecido con posterioridad, lo subieron al remolcador, tiene una pérdida del sentido, lo desembarcan en el muelle Norte, le dan la reanimación correspondiente, entrando en crisis, donde falleció. No se ahogó, fue como consecuencia del accidente, un paro cardiaco. Y a nivel particular, recuerda que una vez se cayó al agua y no sabe por qué, era un día bueno, claro,  con un mar tranquilo y había que sacar un barco del dique del Este, subió la escala hasta arriba del todo y de buenas a primeras, se vio cayéndose, no sabe si no se agarró, pero cayó al mar y lo mejor de todo, es que el bote ya no estaba debajo, no es lo mismo caer en el agua que en un espacio duro.


Noticia enviada por Sergio Manuel Hernandez de Leon y Perdomo el Domingo 01 de Septiembre del 2019

EILEEN GONZÁLEZ, LA DAMA DE NUESTRO PUERTO: REPORTAJE SOBRE LOS “PRÁCTICOS DE TENERIFE”

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